viernes 15 de abril de 2011

Las listas y otras menudencias

Las listas: no se trata de lo contrario a las tontas; son las que ocupan estos días, ya de forma oficial, a los partidos políticos. Se terminó la incertidumbre, ya todos saben si van o no van y en qué pueto andan para las próximas elecciones locales, insulares y autonómica.

No me he preocupado en verle la cara a muchas, a algunas sí. Bueno, de entrada me llamó la atención la reaparición pública de un viejo conocido, el popular periodista y presentador de variedades varias David Hatchuel. Va con Nardy en Compromiso a Las Palmnas de Gran Canaria. Nada que opinar.

Conozco a muy pcoos de los que andan en CC, sí a Sari Cheza, pero con el número 4 al Cabildo poco tiene que rascar. Aunque ya se sabe cómo son estas cosas de la política: ella seguirá manteniendo algún cargo aunque no lo gane.

Lo mismo ocurre con Arcadio Domínguez y Eusebio Bautista, ambos a la cola de sendas listas de CC; pero, amigos, enchufados irán segurito, ¡ponle el cuño! Y no te digo nada los que arrastra Bañolas o la propia María del Mar Julios.

Las del PP son más interesantes. Llama la atención el salto cualitativo de Felipe Afonso El Jaber, que iba de ocho -según propia confesión- puesto no salidor en el parlamento regional, y saltó en 24 horas al seis. Una buena negociación de última hora con José Manuel Soria. Creo que la cosa fue así: si Pepa iba en el cuatro, que no en el tres, al menos su segundo en todo debería ir en un puesto acorde a su fuerza. De ahí el salto.

El sacrificado ahí (¿O ya lo era antes?) es Jorge Rodríguez, el ínclito y nunca bien ponderado ex concejal de urbanismo de la época soriana en la alcaldía de la Capital de Gran Canaria. ¡Vamos, de ocho no sales ni de coña!, pero las cosas están así y no hay que darle más vueltas ya. Jorge, que era uno de los golpes de efecto de Soria se ha quedado en eso, en un golpe de efecto, fallido claro, como un volador sin pólvora.

Y voy con otras cosas: ¿no se han encontrado nunca con un amigo, o conocido, rolleras, que no para de contarte historias, las mismas una y otra vez? Pues a pares los tengo yo: uno no me deja caminar cada vez que me ve por la playa, siempre con la misma letanía, y el otro, que va de ingenioso, me volvió tarumbra con sus incongruencias. Oye tío, peor que aquel que sólo decía boberías y mentecatadas. Le supera, ¡palabra de honor!

Lo malo es que como les cortes el rollo se ofenden y tachan de poco comunicativo, ególatra y socialista.Este es el último insulto de la mordernidad insular que se ha metido a derechista, por culpa de Zapatero. ¡A ver si esto tiene arreglo! A peor no podremos ir, seguro.