jueves, 9 de diciembre de 2010

Con tambores a la guerra

No es que suenen tambores de guerra, es cómo se preparan nuestros soldados modernos para la guerra moderna: aporreando tambores y tocando cornetas y cantando canciones.

Cada mañana me despierta el tronar de los tambores y los chirriantes pitidos de las desafinadas trompetas de los soldados que cantan canciones de marcha. Y yo me pregunto: ¿no ha cambiado nada desde que yo hice la mili?, y la hice, según mis amigos, con lanza en vez de fusil.

No es de recibo que aún hoy los soldados sean instruidos en los cuarteles como hace 60 años, o 40: a base desfilar una y otra vez hasta que el torpe del pelotón coja el paso.

Antaño perdías el tiempo en aprender a desfilar para la jura de la bandera. No había otra cosa. Te pasabas tres meses entre instrucción, que consistía en saber manejar el fusil en posición de firmes, descanso y presentes armas, en disfilar marcando el paso con el un dos tres y tran en el suelo con el pie izquierdo para no perderte, y así un día tras otro.

Por si esto era poco el resto del día lo pasabas entre pelar papas y lavar perolas. En las marchas te escaqueabas y sólo te apuntabas a tiro, el primerito, pero con la gran decepción de que no te dejaban pegar más que uno, ni siquiera un cargador.

Y ya está: una marcha en tres meses, una práctica de tiro en tres meses y de resto desfile arriba y desfile abajo y aprender a saludar.

¿Es igual ahora? Por lo que yo intuyo sí. También se preparan para la guerra tocando el tambor, preparando el desfile de turno, aunque sea interno (ya los militares no salen a la calle a exhibir su fortaleza) y entre cornetines y cánticos se preparan para la guerra.

Y de repente se van a Afganistan o al Líbano, que son dos cosas muy serias. y Pasan privaciones y miedo y vienen curtidos, ya listos para defender de una vez por siempre a la patria, la nueva patria para casi todos los soldados profesionales que suelen ser latinoamericanos.

Ayer como hoy, creo que lo de la mili es una gran pérdida de tiempo. No sé a quien reclamar mis dos años perdidos, pero cuando lo sepa lo demandaré.

viernes, 3 de diciembre de 2010

¡Otra de controladores!

¿Hasta cuándo? Nos lo preguntamos todos los ciudadanos de este dichoso país en el que los controladores aéreos hacen los que les viene en gana.

Ahora mismo que escribo este blog sigo perplejo ante la actitud del colectivo profesional màs privilegiado de España, incluyendo a los políticos. Me llegan las noticias a través de la televisión, en directo, del caos provocado por los controladores gallegos, en primer lugar, los de Madrid y Baleares, en segundo, y los de Canarias, en tercero, todos ellos unos detrás de otros como borreguitos.

El caos poovocado hoy en el primer día del asueto del puente es impresionante. Y debemos seguir con la bajada de pantalones ante semejantes individuas e individuos que hacen los que les viene en gana, como es el caso de abandonar sus puestos de trabajo.

No tienen en cuenta que no todos se van de vacaciones: muchos viajan por trabajo, por motivos familiares, como el caso de una familia que viajaba a un entierro, u otras cosas así. No, los controladores plegan la mesa y se piran, dejando a muchos aviones en vuelo, aunque afortunadamente no llegaron hasta el caso de dejarlos en el aire hasta que se estrellen. ¡Hasta ahí podíamos llegar!

Expulsión, despido, justficadísimo para todos ellos, los que han abandonado su puesto de trabajo, y cero pesetas de indemnización por mucho que en sus convenios hablen de cuantiosos dineros por irse a casa por muy gamberros que hayan sido.