No es que suenen tambores de guerra, es cómo se preparan nuestros soldados modernos para la guerra moderna: aporreando tambores y tocando cornetas y cantando canciones.
Cada mañana me despierta el tronar de los tambores y los chirriantes pitidos de las desafinadas trompetas de los soldados que cantan canciones de marcha. Y yo me pregunto: ¿no ha cambiado nada desde que yo hice la mili?, y la hice, según mis amigos, con lanza en vez de fusil.
No es de recibo que aún hoy los soldados sean instruidos en los cuarteles como hace 60 años, o 40: a base desfilar una y otra vez hasta que el torpe del pelotón coja el paso.
Antaño perdías el tiempo en aprender a desfilar para la jura de la bandera. No había otra cosa. Te pasabas tres meses entre instrucción, que consistía en saber manejar el fusil en posición de firmes, descanso y presentes armas, en disfilar marcando el paso con el un dos tres y tran en el suelo con el pie izquierdo para no perderte, y así un día tras otro.
Por si esto era poco el resto del día lo pasabas entre pelar papas y lavar perolas. En las marchas te escaqueabas y sólo te apuntabas a tiro, el primerito, pero con la gran decepción de que no te dejaban pegar más que uno, ni siquiera un cargador.
Y ya está: una marcha en tres meses, una práctica de tiro en tres meses y de resto desfile arriba y desfile abajo y aprender a saludar.
¿Es igual ahora? Por lo que yo intuyo sí. También se preparan para la guerra tocando el tambor, preparando el desfile de turno, aunque sea interno (ya los militares no salen a la calle a exhibir su fortaleza) y entre cornetines y cánticos se preparan para la guerra.
Y de repente se van a Afganistan o al Líbano, que son dos cosas muy serias. y Pasan privaciones y miedo y vienen curtidos, ya listos para defender de una vez por siempre a la patria, la nueva patria para casi todos los soldados profesionales que suelen ser latinoamericanos.
Ayer como hoy, creo que lo de la mili es una gran pérdida de tiempo. No sé a quien reclamar mis dos años perdidos, pero cuando lo sepa lo demandaré.
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No hay idioma que no se borre en la arena. Da lo mismo la escritura de los nombres. Al final la orilla siempre reaparece como cuando nadie trazaba las letras...
Hace 4 horas

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