Felipe González, ex presiente del gobierno de España y presidente de un grupo de sabios que estudia el comportamiento económico y social de los países de Europa, ha dicho, hace unos días, unas cuantas verdades. La primera y más importante es que los gobiernos políticos han perdido poder ante los gobiernos económicos.
Felipe apunta a que los gobiernos de los diferentes países de Europa no pueden meter en cintura a los poderes económicos. Que son éstos los que marcan la pauta, el devenir de la economía y no los gobiernos, que se ven impotentes ante la banca o los manejadores de los mercados.
Ayer, refiriéndome con esta fecha al 8 de mayo, la Unión Europea ha tomado drásticas medidas para proteger al euro de los especuladores económicos, de los que hacen y deshacen en las bolsas y en los mercadoss financieros.
A Felipe le sorprende cómo es posible que en Estados Unidos, que fue donde empezó la crisis que ha removido los cimieentos del viejo edificio del capitalismo, el gobierno haya podido controlar una gran parte de los mercados mientras que Europa se muestra impotente.
Las sorpresas están ahí, la de Felipe González es válida y cierta pero no se atreve a decir toda la verdad del asunto. ¿Por qué Europa no puede controlar a los factores económicos que alteran su paz y que semote a sus gobiernos a zozobras interminables?
¿Qué es lo que deben los políticos a los bancos, a los financieros, para permitir que continúen con su política de amasar dinero en contra de los intereses generales? ¿Por qué los gobiernos políticos no pueden frenar a los que perjudican a sus países, a sus gentes?
Deben deberles mucho, mucha pasta y cargos, y secretos; riquezas inconfesables de muchos para que sean no sólo tan permisivos con los bancos si no cómplices criminales de los desmanes que los financieros continúan aplicando.
En tiempos de crisis como éstos lo que duele es que los bancos anuncien impresionantes beneficios, menos que años anteriores pero mucho todavía, cuando hay más paro, más pobreza y países como Grecia y pronto España, Portugal, Inglaterra e Italia se verán abocados a la peor bancarrota que recuerden.
¿No hay nada que hacer? ¿No hay nadie capaz de ponerle el cascabel al gato?
¿Y qué vamos a hacer los pobres si estamos en manos de los corruptos y de los banqueros? ¿Apagar la luz, cerrar la página y decir adiós como propuso no hace mucho Antonio Gala ante la impotencia de continuar la lucha contra el corrupto y la iniquidad de la ignorancia?
Habrá que hacer algo, al menos no nos quedemos con los brazos cruzados. Que los banqueros y los financieros hagan de las suyas; pero que no quede voz que no se alce en su contra y pronuncie su denuncia particular. Si les queda algo de conciencia seguro que no morirán felizmente rodeados de los suyos.
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No hay idioma que no se borre en la arena. Da lo mismo la escritura de los nombres. Al final la orilla siempre reaparece como cuando nadie trazaba las letras...
Hace 4 horas

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