viernes, 23 de abril de 2010

El pollo y Evo Morales

Lo que acaba de decir Evo Morales, presidente de Bolivia, en la cumbre de Cochabamba, de que el consumo de pollo engordado con hormonas femeninas produce homosexualidad debe encuadrarse en las malas lecturas de Marx, supongo. No es de recibo que todo un presidente de un país, por muy sindicalista que haya ido, sea tan ignorante.

Evo, en su afán de emular a su amigo Hugo Chávez, en su intento de pronunciar una frase que vaya más allá de sus fronteras, ha puesto sobre el tapete de la discordia una de sus más claras habilidades: la de ser un zoquete. Morales es presidente porque en Bolivia ya no quedaba a nadie más a quien elegir, se supone.

Si éramos pocos, parió la abuela, se suele decir. Es cierto: si este mundo se llena cada vez más de atrocidades y atroceros, no es menos cierto que los descerebrados abundan y anidan en cualquier parte. Ya no son sólo los que en nombre de su dios matan, sino otros que en nombre suyo lanzan ideas más dañinas que las amas. En eso están Evo, Hugo y Pamplinas. LLámese así a cualquier seguidor que tengan.

Si Chávez llama a barrer a la oligarquía en su país, Evo ha dado un grito para acabar con el consumo de pollo y con los homosexuales. Ahora, los inditos bolivianos, y los venezolanos, cada vez que vean a alguien consumiendo pollo le tachará de homosexual, y como Hitler modernos, le enviará a las cámaras de gas, o cárceles al igual que hacen sus ejemplos vivos, los Castro de Cuba.

De acuerdo estamos en que el capitalismo voraz ha traído al mundo muchos problemas, demasiados tal vez; al afán desmedido por hacer caja habrá que achacarle el que se haya olvidado del mundo en que vivimos, pero con detractores como Evo y Hugo, flaco favor a la causa; yo me quedo como estoy.

En este misma cumbre de Cochabamba, el mandatario venezolano aboga por volver a vivir como los indígenas; Morales que comer pollo produce homosexualidad y, seguramente, saldrá algún cubanito diciendo que bañarse a diario produce malformaciones mentales.

De los genitales no han dicho nada. Como dijo una vez el impresentable del ex minitro de Defensa, Trillo...¡manda huevos!

1 comentarios:

Anónimo dijo...

En todo caso, quienes estamos, vivimos y nacimos en Bolivia, tenemos vergüenza ajena por las inapropiadas declaraciones del Sr. Morales, así como también reprochamos todo aquel caudal de improperios que se han ido desatando a partir de este hecho, la xenofobia cuando se califica a la población de “inditos”, “ignorantes”, “cholos”, “indios”, etc. que ponen a sus autores a la misma altura de aquellos –que como Morales demuestran su alto grado ignorancia- en este caso particular de homofobia.

Desde luego que, lo dicho en Cochabamba, no son más que afirmaciones peregrinas, absurdas y merecen la merecida desaprobación, porque manifiesta ser inconsecuente consigo mismo, al llamarse defensor de los Derechos Humanos, y de su propia constitución, y conculcándola como lo hizo.

Es menester, no obstante, generar crítica sana, y que construya una sociedad más plural que todos nos merecemos.